Hola, ¿Cómo va todo? Aquí sigues, en willylaserna.com. De hecho, soy yo quien te escribe, tu anfitrión, el propio Willy Laserna. Me gustaría darte la bienvenida, otra vez, y agradecerte tu visita. ¡Bravo por ti! Adelante, ponte cómodo, disfruta. Para nosotros es un orgullo recibirte y ofrecerte una taza de nuestro delicioso café. ¡Pruébalo! ¡No te cortes! He utilizado el plural “nosotros” porque me estoy refiriendo a todo nuestro equipo, somos una gran familia, muchas personas trabajando (codo con codo) en este gran proyecto. La web “willylaserna.com” no entiende de individualidades; incluso yo, quien te escribe, el propio Willy Laserna, sólo me considero un elemento más dentro del collage: otra pieza de las muchas que forman este puzle infinito. ¡Al diablo las ínfulas! ¿Cómo dices? No, no se trata de ningún alarde de falsa modestia. ¡Quién te has creído para hablarme así! Te repito que somos una gran familia. ¿Has probado ya nuestro delicioso café? ¡Espera! ¡No te vayas! Vale, sí, lo reconozco, todo ha sido una farsa. Perdóname. Fui víctima de un delirio bastante infantil y cuando he querido rectificar ya era demasiado tarde. Asumo mi parte de culpa. No existe ningún equipo trabajando codo con codo; tampoco existe ninguna taza de ese café tan delicioso que te he prometido. Lo siento, me lo he inventado. A veces, sólo necesitas que alguien te coloque una pegatina con tu nombre, en la solapa de la cazadora, para descubrir que toda tu vida ha sido un fraude. ¿Sabes de lo que te hablo? ¿Conoces esa sensación?